Mosquera - Nariño
Es un rincón muy olvidado del sur de Colombia, es un poblado ubicado en la costa pacífica de Nariño, sus habitantes viven de una economía de subsistencia que se basa en la pesca artesanal así como del cultivo de plátano.
Mosquera se desarrolla alo largo de una calle polvorienta de 2 kilómetros, carece de un sistema de acueducto y alcantarillado así como de recolección y disposición de basuras .Por esta razón sus habitantes viven en medio de canales de aguas negras que serpentean las callecitas que enmarcan la población. Los mosquereños tienen que recolectar la poca agua con que cuentan de la lluvia que la providencia les regala desde el cielo y que cae en los techos de zinc de las casas.
Sin embargo las basuras invaden el lugar, y en ellas se crían toda clase de insectos y roedores que al hacer sus necesidades en los tejados contaminan el agua con que hombres, mujeres y niños se bañan y cocinan sus alimentos.
Los mosquereños viven en casas elaboradas en tablones de madera, estilo lacustre, así cuando la marea sube se revuelve la basura, y los olores nauseabundos con el juego desprevenido de los niños, el partido de fúltbol de aquellos que sin duda tiene talento y entre champetas y chalacas sueñan con algún clásico del balompié profesional.
En las noches hombres y mujeres se divierten jugando una curiosa versión de ruleta donde dados de 8 caras , modestas apuestas hechas con billetes sucios y deteriorados acercan a los ilusionados jugadores en torno a un tablero decorado con coloridos números, música a todo volumen y licor.
Bailar apretujados, diciéndose cariños al oído, es el pasatiempo de los adultos que en medio de la champeta , regetón o mapalé , se dirigen a una de las 5 discotecas que tiene el lugar, allí unas pocas luces de colores, iluminan los amores de las parejas que olvidan por un momento la pobreza extrema en que viven, derrochando lo único que tienen, amor y ganas de vivir . En estos lugares la algarabía los hace con aquella oportunidad que les permita vivir mejor.
En Mosquera la artesanía es de gran factura, retablos y conchas son el lienzo en el que plasman la belleza de los manglares, el azul del mar y el entorno geográfico que los rodea. Entorno que contrasta enormemente con el abandono del lugar.
LAS MARAVILLAS DE LA PIANGUA
La piangua es un caracol que vive en las profundas raíces de los manglares, las mujeres se encargan de pasar horas enteras hundidas hasta la cintura en el barro húmedo escarbando entre la circundante vejetación para sacar la preciada concha.
Con la piangua se alimentan cocinándola en sopa ó comiéndola con algo de arroz y papa China, tubérculo propio del lugar. Con la concha hacen muchas cosas: Hacen coloridas obras artísticas, o la muelen, y con agua hacen un ungüento muy benéfico para los males de la piel, igualmente elaboran una masilla con la cual reparan las fisuras de los abigarrados botes que navegan por el lugar.
Sin embargo la caza indiscriminada de este molusco lo tiene al borde de la extinción por cuanto Mosquera no cuenta con alternativas económicas que generen alternativas alimenticias.
De igual modo las necesidades médicas son el resultado de la carencia en infraestructura sanitaria, empleo que genere bienestar, educación, nutrición y transporte.
Por esta razón La Patrulla Aérea se desplazó a este abandonado rincón de Colombia para atender en una jornada de 36 horas el pasado 17, 18,19 y 20 de marzo a los más necesitados que por la urgencia de su enfermedad fueron tratados por el equipo de voluntarios quienes lograron realizar en su maratónica jornada 116 cirugías y 782 consultas médicas totalmente gratis, igualmente se donaron 347 gafas, se llevaron acabo talleres de higiene oral y de tamizaje visual con los niños del lugar. Del mismo modo se donaron 300 lápices, colores, tajalápices, borradores y resaltadotes que alegraron el fin de semana de los más pequeños.
Mosquera guarda un lugar especial en el corazón de quienes conformamos La Patrulla Aérea este abandonado lugar que recuerda al trasendente presidente de mediados del siglo XlX espera la atención de quienes tenemos la posibilidad de transformar su triste realidad en un futuro con oportunidades y desarrollo para todos y cada uno de quienes viven en esta esquina del pacífico nariñense.